Mi pareja tiene hijos y yo no: esto nos genera problemas
Mi pareja tiene hijos, yo no y esto nos genera problemas en la relación y sentimientos encontrados, ¿Te suena? Si este es tu caso, estáis formando un tipo familia reconstituida, en el que, al menos, uno de vosotros, tenéis hijos con una pareja anterior.
Existen tantos modelos de familia como familias en el mundo. Hoy, vamos a hablar de una opción que vemos mucho en consulta y pretendemos traeros algún truco que os pueda ayudar a afrontarlo.
¿Qué es una familia reconstituida?
Una familia reconstituida es aquella en la que, se crea una nueva pareja y, al menos, uno de sus miembros tiene un hijo/a con una pareja anterior.
Encontraremos parejas a las que ambos llegan con hijos y otras, las que hoy aquí abordamos, en las que habrá un mimbro con hijos y otro sin.
Esta última casuística tiene ciertas peculiaridades a nivel logístico y emocional y vamos a tratar, en este post, de darle algo de luz y algún truco para tratar de gestionar la situación de la forma más respetuosa para todos.
El inicio de una familia reconstituida
Comenzar una relación de pareja, sabiendo que, si funciona, seréis una familia reconstituida, tiene ciertas peculiaridades y, por lo tanto, necesitas tener en cuenta ciertas características y cuidados hacia todos sus miembros.
2.1. El duelo del adulto:
El inicio de esta nueva familia será diferente en función del tiempo que haya pasado desde el divorcio de los progenitores. Debemos tener en cuenta que previo a este inicio, ha habido una separación o divorcio, por lo que puede ser que esta nueva relación comience sin que se haya finalizado el duelo por lo perdido en la relación anterior.
Que se deba transitar un duelo, no tiene nada que ver con que tu pareja siga enamorado/a de su ex, sino con el duelo, el cierre por un proyecto que termina, la despedida de la idea de “familia ideal” y el dolor por todas las pérdidas que llevan implícitas las separaciones (estilo de vida, amigos, mudanzas, etc.)
Si vuestra relación de pareja aparece próxima al divorcio, tienes que tener muy presente que estás acompañando a una persona en un proceso de duelo, que implica mucho reajuste, tristeza y movimientos.
2.2. El duelo de los niños
Los adultos no son los únicos que pasan por un proceso de duelo. Los niños también tienen que hacerlo. Tenerlo en cuenta y comprender qué implica este proceso para ellos, puede ayudarte a comprender su actitud contigo, la nueva pareja de su padre o madre.
Estas son algunas de las cosas de las que tiene que despedirse el niño/a y, por lo tanto, que reubicar y procesar a nivel emocional:
- Pérdida de la familia como la entendía hasta ahora: un niño, lo que quiere es estar con su madre y su padre junta. Esta situación, independientemente de la custodia, ya no se va a dar.
- Pérdida de uno de sus padres: en casos de custodia de uno de ellos, por mucho que el otro progenitor realice visitas recurrentes, el niño pierde la frecuencia y la cotidianidad como hasta ahora lo tenía.
- Pérdida o menor disponibilidad del progenitor que tiene una nueva pareja: sensación de tener que compartir a su madre/padre cuando estoy con ella/él.
- Pérdida de estabilidad tan y como la conocía
- Cambio de hogar, en ciertas situaciones.
- En muchas separaciones, esta decisión va acompañada de cambios de colegio, nueva residencia, pérdida de amigos ..etc.
- Llegada a la realidad: se rompe el sueño de “la familia estable y lugar de refugio” tal y como lo conocía.
2.3. Tu duelo
Así es, tú también puedes transitar un proceso de duelo si comienzas una relación con una persona que ya tiene niños.
A mi me gusta explicar en consulta que, a nivel personal, considero que esto debe implicar un acto de generosidad consciente. Es importante reflexionar acerca de si estás preparado/a o dispuesto/a a sostener esta situación y todo lo que implica, pues, iniciamos una relación sabiendo que nuestra pareja va a tener siempre otra prioridad, sus niños, y que nuestras obligaciones y participación respecto a ellos, será siempre distinta.
La idea del párrafo anterior puede parecer simple, pero conlleva muchas implicaciones a nivel logístico, estructural y emocional en el día a día. Es importante, en este tipo de familias, que puedas tener claro cuál es tu rol, qué expectativas tienes y cómo vas a cuidarte. No estás iniciando una relación convencional y, por lo tanto, las exigencias y las dinámicas han de ser revisadas. Conocer la naturaleza de la familia que estamos construyendo puede ayudarte a elaborar este duelo, y a tener unas expectativas realistas y ajustadas respecto a tu papel, tu pareja y sus hijos.
Claves para la adaptación de una familia reconstituida
– No hay prisa, a fuego lento, sale mejor.
Es habitual que las ganas, la ilusión de crear un nuevo proyecto y el momento vital en el que os encontréis, os haga ir más deprisa o precipitarnos a dar pasos. Mi recomendación siempre es tener cierta calma.
Es preferible ir dando pasos firmes y que os respeten a todos antes que hacer las cosas deprisa y corriendo, aunque se hagan desde la ilusión.
Cierto es que todo cambiará en función de vuestra situación, la edad de los niños y el momento en el que está vuestra relación, pero os recomendaría siempre tener en cuenta este criterio: este siguiente paso ¿es respetuoso con todos los miembros de la familia?
– Expectativas ajustadas
¿Qué lugar vas a ocupar en la vida de estos niños como pareja de su padre/madre?
La figura que la filmografía nos ha dejado sobre “la madrastra” o “el padrastro” nos ha hecho un flaco favor. No es, a priori, una figura que despierte mucha simpatía, ni tenemos muchos referentes sanos que nos ayuden a reflexionar acerca de cuánto tiene que involucrarse, dónde están los límites o qué afecto se espera que tengan sus hijastros hacia él/ella.
Veo mucho en consulta que suele ser un papel que se empieza con mucha ilusión, al 100% de energía y que luego deja lugar al desgaste, muchas veces por no recibir lo que se esperaba, o de la pareja o de los niños.
– ¿Quién tiene que educar?
Está no es tu responsabilidad. Quitamos un peso en ese sentido, pero eso no quiere decir que no sea difícil asumir ese papel de “actor secundario” en la educación o toma de decisiones de los niños, y mucho más cuando hay convivencia.
Tendrás que hacer un trabajo común con tu pareja en el que aclaréis, en el caso de haber convivencia, qué aspectos son importantes para ti, y ahí tocará negociar. Sin embargo, es importante comprender que la figura de autoridad hacia los niños y la última decisión, la tendrán el padre y la madre, un acuerdo de tu pareja y su ex pareja, si la hay.
–Como gestionar la relación con su expareja
Que existan niños en común hace que el contacto con el/la expareja tenga que ser más habitual de lo que quizá te gustaría. Dependiendo de cómo sea la relación entre ellos, puede generar muchas interferencias en vuestra relación.
En ocasiones, tu pareja puede que tenga que tomar decisiones en consenso con su expareja con las que no estás de acuerdo. Estas decisiones pueden ser en referencia a horarios, turnos o normas de crianza. Estas decisiones, puede que las sientas como deslealtad hacia ti y unión respecto a su ex, y que esto te genere emociones como la rabia, el enfado o la tristeza y, por lo tanto, conflictos en la pareja.
Este es uno de los aspectos a los que me refería cuando antes mencionaba la importancia de conocer tu papel y tu rol, para poder trabajar a nivel emocional lo que puedan ir generándote las decisiones que te toca, en muchas veces, asumir, aunque no compartas.
-“Los niños no me quieren”
Es muy habitual que tengas la sensación. Te invito a reflexionar acerca de cuáles son tus expectativas sobre esto. Como veíamos antes, los niños tienen que atravesar un proceso de duelo respecto a la separación de sus padres y esto, salpica directamente a la relación que puedan generar contigo, independientemente de lo que te esfuerces. Esto no tiene que ver contigo, sino con su propio proceso.
Las separaciones despiertan emociones complejas en los hijos. Puede que sientan culpa por estar relacionándose con la pareja de su padre/madre. A ésta se le puede unir la tristeza por pensar que su otro progenitor está solo y, en este caldo de cultivo, aparece lo que se conoce como conflicto de lealtades.
Todo este maremágnum de emociones es como una gran mochila pesada, desde la cual, es complicado que el niño/a pueda relacionarse de forma libre, desenfadada y como tu esperas ¿no crees?.
Es normal que te genere frustración y sensación de que hagas lo que hagas, nada es suficiente. Sin embargo, si respetas sus emociones, sus espacios y os dais tiempo, lo habitual es que la relación acabe asentándose.
Creencias irreales acerca de las familias reconstituidas
“Una familia convencional y una familia reconstituida son iguales, y por lo tanto tenemos que querernos y funcionar igual.”
Sobre esta idea se sustentan muchas expectativas irreales y por lo tanto, frustración y enfado. Se suele dar por hecho y es importante tenerlo en cuenta para poder hablar de las diferencias que tendrá vuestra situación.
“Las familias reconstituidas pueden reajustarse rápidamente si todos ponemos de nuestra parte.”
Como hemos visto, el reajuste de este tipo de familias implica muchos movimientos, por lo que la prisa no es buena compañía.
“Amor y cuidados aparecerán entre todos los miembros de la familia rápidamente.”
Como pasaría en cualquier otra relación, los vínculos y el cariño necesitan dedicación, tiempo y respeto. Intentar forzar ese vínculo puede generar mayor resistencia.
Si me esfuerzo mucho, seré amigo/a de los hijos de mi pareja y que querrán desde el inicio.
La calidad del vínculo que puedas establecer con los hijos de tu pareja no es directamente proporcional a la entrega que le dediques. En ocasiones, lo que más cuidará de ellos será el espacio.
Si presento mi pareja a mis hijos primero como un amigo/a, seguro que mis hijos sufren menos.
Mi recomendación es no engañar a los niños. Siempre teniendo en cuenta su edad y las circunstancias, es preferible esperar a creer que están preparados para introducirles una nueva pareja que contarles medias verdades. Recuerda que los niños se esteran de muchas más cosas de las que pensamos, pero necesitan que se las expliquemos y los acompañemos en el proceso.
Si les contamos una media verdad, pero ellos detectan en los encuentros que hay algo más, estaremos perdiendo la oportunidad de acompañarlos en lo que esto les pueda estar generando.
Si los niños no quieren a mi pareja, son unos desagradecidos, no quieren lo mejor para mi.
Intenta evitar poner esta responsabilidad sobre tus niños o sobre los hijos de tu pareja. Recuerda todo lo que se tiene que procesar y reajustar antes de que ellos puedan aceptar, de la forma en la que esperas, la nueva relación. Entiendo que tengas ganas de lograr ese equilibrio que imaginas, pero el tiempo y hacer las cosas de forma cuidadosa marcará la diferencia.
Ciclo vital de las familias reconstituidas
Peggy Papernow, un psicólogo estadounidense, hablo de ciertas etapas por las que pasan las familias reconstituidas hasta su consolidación. Él hablaba de etapas y periodos, yo os traigo un pequeño resumen de lo que este autor propone y creo que pueden ser útiles para conocer vuestra situación y reajustar expectativas.
1.-Periodo inicial:
- Fantasía: es habitual que, tras una pérdida llegue la ilusión y la fantasía por una nueva oportunidad. Este periodo suele ir acompañado de creencias como “vamos a tener la familia que no hemos logrado antes”, “al fin vamos a tener una familia feliz” o “mis hijos van a adorar a mi pareja, tanto como yo”.
- Inmersión : La realidad se abre paso y la ilusión empieza a chocarse con las dificultades del día a día.
- Toma de conciencia: las expectativas se van reajustando y se van haciendo conscientes las nuevas tareas a llevar a cabo.
2.-Periodo Intermedio:
- Movilización: llega el momento de reajustar todo aquello que nos diferencia. Hacer frente a los duelos de cada miembro de la familia. En esta etapa, es normal sentirse incomprendido y experimentar soledad en esta nueva realidad.
- Acción: Si la pareja pasa a la acción y recoloca todo lo necesario, va encontrando acuerdos y haciendo buen equipo. Las nuevas parejas van entendiendo que, no ser la figura de autoridad de los hijos no es un desprecio ni una amenaza, sino una medida de cuidado hacia todos. En el caso de tener que ejercer como figura de autoridad, será delegando poco a poco y, el vínculo entre pareja-hijos, ya es capaz de sostenerlo.
3.-Consolidación de la Familia
La nueva familia está ubicada en sus nuevos roles, costumbres y reglas y, probablemente aquí ya tenemos un rol de madrastra/padrastro que se vive de forma amable y cómoda.
Como hemos podido ver, la formación de una familia reconstituida no es tan sencillo como la ilusión nos puede contar. Es importante que deis pasos cuidadosos, teniendo en cuenta las circunstancias de cada miembro de la familia y pidiendo ayuda si lo necesitáis. Crear buen equipo en pareja es importante, os ayudará a ir abordando todos los movimientos que tenéis por delante.
En el caso de necesitar ayuda por sentir que estáis bloqueados en alguna de estas tareas, no dudes en ponerte en contacto con nosotras. Desde Cristina Rocafort Psicología os acompañaremos en este proceso de una forma respetuosa para todos.
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